viernes 3 de julio de 2009

¡Se acabó!

Pues eso, que se acabó! La mitad de nosotros ya se ha marchado o salía hoy para Madrid, la otra lo haremos en los próximos días.

Dos cosas a mencionar:
- Espero que no me registren en Barajas, llevo seis botellas de vino y unos cinco kilos de carne en la maleta.
- Esta noche voy a tirar de lista, para ver quién se ha marchado hoy a Madrid: curiosamente hoy la conexión a internet del hotel va notablemente más rápido (eso te convierte en sospechoso principal, Fernando).

Pd. Naturalmente no voy a decir la fecha concreta de mi vuelo, no quiero que me estén esperando en la aduana,je,je,je.

domingo 28 de junio de 2009

Aquí comienza...¡CAAARRUEL ELECTORAL!!!!

11:05am del Domingo, y ya estamos en nuestros sitios dispuestos a darlo todo en esta, la Fiesta de la Democracia.

Esta mañana no había agua en el hotel. ¿Será una premonición?

¡Seguiremos informando!

Actualización: 5am (del lunes) y aquí seguimos. ¡Menudo ambientazo hay aquí!

Actualización: 7am (del mismo lunes... creo). Empiezo a tener la sensación de ser una gallina ponedora, con 24h de luz para su máximo rendimiento huevero.

Actualización: 8am. Me acaba de sonar el despertador del teléfono y del reloj, a esta hora me suelo levantar por las mañanas. Esto es subrealista.

Actualización: 11:30am. (pero por que lo dice el reloj, yo tengo la sensación de llevar aquí toda la vida. ¿Qué es el mundo exterior? ¿Es cierto que existe algo ahí fuera?

Actualización: 13:07pm. Quiero una cama.

Actualización: 17:10pm. Por fin. Cierro el ordenador. Me voy a dormir. Hasta mañana

¡Seguiremos informando!

sábado 27 de junio de 2009

Una frase (más)

... acabo de escuchar, de Jorge a Belén:

- "Toca, toca!"

jueves 18 de junio de 2009

Frases célebres

Un par de frases que he oído últimamente por aquí:

- “La perra de Zuleyma se va a quedar embarazada”, al referirse a que, de cachondeo alguien puso a la perrita de peluche de Zuleyma debajo del conejo de peluche de Rodrigo.

- “¡Chupa!”, de uno de nosotros a Lorena, cuando por culpa de ésta un billete cayó sobre un plato y se manchó de salsa de tomate.

- “¿Necesitáis una mujer?”, de una chica de nuestro grupo a nosotros (que llevamos más de un mes fuera de casa) que reunidos no nos poníamos de acuerdo sobre el diseño de una web.

- “¡NO, MIERDA!”, de uno de nosotros que se había equivocado al meter la password en el gmail, mientras nosotros probábamos un sector crítico del sistema.

- "¡Hoy no he bebido nada!", de una compañera de trabajo, al venir de comer.

- Y la última (y mejor, a mi juicio): “Hay que agrupar por listas de candidatos”, dicho por Marisa hace cuatro días, hecho que tiraba por tierra todas las pruebas que veníamos haciendo desde finales de Junio.

jueves 11 de junio de 2009

-1 y contando

El widget de yahoo que tengo instalado en mi ordenador y que simula el Big Ben acaba de dar las 11 de la noche. Once campanadas, once. Miro a mi alrededor y veo a los de siempre a estas horas: el pobre Carlos que bagabundea por la web de elecciones como alma en pena mientras se sujeta la cabeza con la mano, Fernando que no para de cantar "megustaminoviiiooooooooo, ymehacefeliiiiiz....", Eduardo que más que fumar un cigarro le está aspirando el alma mientras nos grita "¡¡¡gentuza!!!" con los ojos inyectados en sangre, y la pobre Lorena intentando contactar con el último de los trabajadores de Telmex que no la conozca y le cuelgue el teléfono. Julian hace ya tiempo que se marchó, pese a su tamaño es asombrosa la agilidad con la que es capaz de moverse cuando tocan retirada con riesgo de marrón merodeando en el aire, y Marc... bueno, Marc sencillamente es un artista.

Mañana hay prueba, y como siempre a estas horas estamos "cerrando los últimos flecos": que si la web no se ve, que si no tenemos ni dominio, que si estamos mostrando el logo de la Ciudad de Buenos Aires cuando deberíamos estar mostrando el de la Provincia (algo comparable a confundir el logo de la Comunidad de Madrid con el del Ayuntamiento... pero con la Comunidad gobernada por el PSOE)...

¡Seguiremos informando!
Pd. Unas fotos: No somos los únicos que trabajamos hasta el último momento.


Marcelo con su monitor... una imagen un poco desconcertante, ¿Verdad?

martes 9 de junio de 2009

...PISODOS....

Veníamos Fernando y yo de comer de Puerto Madero, milanesa de ternera con salsa a los tres quesos y champiñones, y 750cl de Luigi Bosca Shiraz del 2003 descomponiéndose dulcemente en nuestros estómagos a partes iguales (dejémoslo ahí). Entramos en el hall del hotel y pedimos la llave de nuestras habitaciones, y nos dirigimos a los ascensores. Ahí aguardando están una señora de mediana edad con su perro Rufo y su marido que respondía al nombre de Esteban (aunque a decir verdad después del corto –aunque intenso- viaje en ascensor que compartimos bien podía llamarse Esteban-Si-Cariño, o El-Calzonazos-de-Esteban).

“Que ganas tengo de llegar a la habitación… cuando lleguemos me meto en la bañera y me das un masaje, luego te duchas tú y metes a Rufo para que se refresque”, le espeta ella delante de nosotros. “Si, cariño, lo que tú digas cariño”.

Yo intento no soltar una carcajada, mientras Fernando me mira con los ojos entreabiertos por el vino, y una sonrisa perversa de oreja a oreja. Parecía Norman Bates en la última escena de “Psicosis”.

“Sígueme el rollo”, leo en su frente.

Yo le miro… y me encojo de hombros, en un “pues vale, venga”, sin duda también era el vino quién hablaba por mí, yo soy una persona muy decente y formal... En seguida Fernando se echa mano al bolsillo. Es imprescindible tenerlo preparado antes de entrar en el ascensor, debe de sonar natural. Afortunadamente hace una semana grabó en su teléfono móvil las voces de varios pisos del ascensor que tenemos en El Correo, que ya tenía preparados para la ocasión.

Entramos en el ascensor y me pongo inmediatamente “al mando” de los botones. Es muy común que al pasar la gente te vaya cantando los pisos a los que van, los ascensores van bastante llenos y no es fácil moverse. El ascensor no es muy grande y desde mi posición, en un gesto que ya hemos practicado con anterioridad –con la cabeza- tapo incluso el luminoso que indica el piso en el que nos encontramos.

- ¿Piso? –pregunto, intentando aguantar la risa.

- Ocho –dice Fernando. Pulso el 8, que también es el mío

- Cuat…. –no termina la frase Esteban-Si-Cariño cuando ésta (“Cariño”) le interrumpe- CUATRO.

Si me quedaban dudas ahí lo decidí: pulsé el quinto, dándome media vuelta y tapando los botones.

El ascensor comienza a moverse.

- Uy, no se por qué piso vamos, no veo nada –dice la ínclita mujer.

- No se preocupe, el ascensor los canta -respondo

- Que raro, no recuerdo que este ascensor hablase –insiste- ¿Tú lo recuerdas, pichurri?

- Pues creo qu….

- Calla, y coge al perro que se ha escapado.

En ese momento, la grabación del teléfono de Fernando dice “PISO CUATRO” y el ascensor comienza a detenerse (de una forma apenas perceptible) hasta que finalmente las puertas se abren… en el piso quinto.

Las puertas se abren y la pareja duda un poco. Hay algo raro en todo esto pero no saben qué.

- Cuarto piso –confirmo yo en voz alta- ¿Se bajan?

- ¿Este es el piso cuatro? –dice él

- ¡Pues claro! –replica ella- ¿No has oído la megafonía? Venga, vamos, que estoy cansada.

A estas alturas yo ya estaba pellizcándome para no explotar de la risa ahí mismo. “Aguanta, Mariano, que sólo quedan unos segundos… Mierda! La puerta se ha vuelto a abrir!”. En un patético intento de pensar en otra cosa mientras Hansell y Gretell se bajan del ascensor busco con la mirada la cara de Fernando, pero a juzgar por ésta él lo está pasando peor que yo y decido mirar al suelo.

Se cierra el ascensor. No puedo más: “JAAAAAAAJAJAJAJAJAJAAAAAAA!!!!!”.

¡Seguiremos informando!

sábado 30 de mayo de 2009

Chica nueva en la oficina

No pensaba escribir nada hasta el lunes, pero es que hoy ha ocurrido algo…. ¡Maravilloso! 

… por que como arte de magia toda la triste realidad, este entorno lúgubre, apagado y artificial en el que trabajamos se fundió y fuimos teletransportados imaginariamente a un verde prado de amapolas en un día soleado, de fondo música de violines y suave brisa en la cara. Los pájaros cantaban y las nubes se levantaban, y durante un rato todo fue felicidad y gozo.

Por que sí, tenemos chica nueva en la oficina. Oye: que ojos: ¡Los más redondos que he visto nunca! Tiene la figura delgada más perfecta y derecha que se pueda imaginar. Y el sensual andar es sólo comparable con el hipnótico balanceo de una serpiente cobra. ¡Que contoneo de sus, yo diría, 1,90!  El estilo del vestir es, sin duda, aprendido durante los cuatro años que estuvo viviendo en Roma, casi los mismos que en París y Londres, sin duda adelantado a su tiempo. Chicas, yo prestaría atención a las fotos por que seguro que el rojo resurgirá con fuerza la próxima temporada. 

Eso sí, la chica un poco seca en el trato es… ¡Pero da igual! Semejante criatura tiene hasta derecho a serlo. Sobre todo si te sobrepasas con ella, como ha hecho Fernando. Pobre Fernando, apenas dos semanas fuera de casa y ya así. Primero haciéndole proposiciones indecentes, y ante la pasividad de La Diva finalmente metiéndole mano. Menudo recibimiento, no me extrañaría que no nos volviese a hablar nunca más. 

Al final sólo dos suertudos se han podido hacer una foto con ella, Carlos y Fernando. Yo, como siempre, he preferido permanecer detrás de la cámara.

¡Seguiremos informando!

Pd. Unas fotos de La Diva. ¡No me digáis que no resulta sensual!




El momento de la vergüenza, cuando Fernando le hace proposiciones deshonestas. Todos tratamos de evitarlo, pero...



Finalmente Fernando, viendo que no conseguía ni si quiera llamar la atención de La Diva, intenta meterle mano a la pobre e indefensa chica.

jueves 28 de mayo de 2009

Hace frío

Todo proceso electoral pasa por varias etapas, y hoy se ha culminado una de ellas: la instalación del aire acondicionado para mantener los servidores en buenas condiciones de operatividad (que ya son manías, con 10 grados de temperatura en la calle, la necesidad de instalar aquí dentro aparatos de aire acondicionado seguramente responderá a razones un tanto oscuras y hasta satánicas). Hoy han venido a cargarlo, y naturalmente a probarlo. Y lo han encendido, pese a los insultos de Julián (algunos de ellos penados con años de cárcel).

Vamos, ha sido como la escena de Desafío Total, cuando Coohagen decide apagar la ventilación a los mutantes: nos hemos quedado todos mirando con espanto el aparato del aire acondicionado mientras una tétrica música sonaba de fondo (dicen que la misma que escuchaba Amundsen durante sus últimas horas en el hielo).

El caso es que, a los pocos minutos hemos tenido que reaccionar (debido en parte a que alguno ya había dejado de sentir los dedos de las manos). Hay que presentar cara al viento polar con la “corriente del Golfo” como dice Edu: hemos puesto al máximo los caloventores (curioso que Word no me tache esta palabra como mal escrita, y es que así es como se llaman aquí a los radiadores por aire caliente) y puesto en lugares estratégicos. Lorena lo ha subido a su mesa, es extraño que no haya dado cuenta que su jersey ya muestra un color un tanto negruzco mientras ella dice “uy, que calorcito más agradable”. Supongo que prefiere que se le quemen las pestañas a morir congelada. El que no se queja es Fernando, que continua en manga corta (dejo abierto el debate de por qué no siente frio ninguno).

¡Seguiremos informando!

Pd. Unas fotos. El zulo, con los aparatos de aire acondicionado al fondo... uno de ellos funcionando a toda mecha.



Caloventor de Lorena y Sergio. Dos apuntes que quiero hacer sobre esta foto: primera, el diseño del calentador, parece que van a salirle piernas y se va a poner a andar de un momento a otro. Y otro: atentos a la cara de odio de Julián (con los ojos inyectados en sangre), viendo cómo encienden los aparatos de aire acondicionado.

viernes 22 de mayo de 2009

Introducing: The Zulo!

Ya llevamos aquí cinco días, y como siempre ocurre con la primera semana transcurren en condiciones paupérrimas. Aunque esta vez, a dios gracias, tenemos paredes por que la última vez lo único que había parecido a eso eran unos montones de escombros sospechosamente alineados. “Mañana mismo los limpiamos y levantamos las paredes, jefe, que ya verá lo lindas que quedan”. Jefe por aquí, jefe por allá, pero las paredes sin poner, las mesas sin traer y la nevera sin enfriar. Pues esta vez pasa algo parecido. Aunque ahora sí que hay mesas y sillas, el gran ausente de esta fiesta es la conexión a internet. Ah! Internet, esa gran desconocida. Para mandar las crónicas al blog tengo que hacerlo de forma anónima conectado a una red wifi de por ahí que vaya usted a saber lo que me contagiará.

Nuestro lugar de trabajo sigue siendo el Correo Central, pero no estamos en la misma sala que la última vez, ni si quiera la misma planta. De mí pa tí que lo que están haciendo estos del Correo Argentino es “pasearnos” de mala manera por todo el edificio para que vayamos levantando paredes por doquier, y así usarlas ellos cuando cojamos las de Villadiego. “Melquiades, llaman los de Indra, que dónde les vamos a colocar esta vez”. “Dígales que en el piso dos, al fondo a la izquierda, que hay que reformar la zona después de la última fiesta de despedida que formamos allí hace ocho meses. Que fiesta. La pobre Jimena, mira que casarse con el cazurro ese. Ahora: cómo bebía tequila, que barbaridad… Decidido, dígales que en el piso dos. Y que traigan pintura.”. Y en esas estamos. Aunque esta vez hay que reconocer que, otra cosa no, pero las paredes son de un blanco… Afortunadamente la sala es lo suficientemente grande como para tener los servidores sin que molesten mucho. El problema son los dos mega-dispensadores de aire frío que han instalado detrás, para poder refrigerar correctamente las máquinas, dicen. Van a hacer las delicias de Osvaldo cuando vuelva de Madrid, ya veremos. Todos aquí las miramos con temor, esperando el día en que se abran y comiencen a escupir aire helado, alguno ya tirita sólo de pensar que tendremos que convivir con ellas. Que si puedo elegir me quedo con estos 26 grados que tenemos en la sala, antes que tener que calentarme con el calor que genera el cargador del ordenador portátil, son momentos en los que debes optar entre morirte de frio o electrocutado por haberte sentado sobre el cargador para entrar en calor.

Claro que tampoco hay de qué preocuparse por la temperatura, si no te mata el aire frio lo hará cualquier descarga. Por que madre, los enchufes. Compramos el otro día diez adaptadores que ya están enchufados en sus correspondientes regletas (o zapatillas, como se dice aquí). Hoy he dado una patada a una de ellos y me lo he cargado, y al ir a recoger los trozos he visto que son más falsos que un billete de tres pesos. Miedo me da cuando haya que enchufar algún aparato que necesite una buena toma, espero no estar cerca.

Lo bueno es que este lugar es una fuente inagotable para fotografiar detalles, digna de todo un post en el blog que habrá un día de estos.

¡Seguiremos informando!

Pd. Unas fotos. ¡Tacháaan!! ¡El zulo!



Seguridad laboral.


Servidores, con los dos grandes aparatos de aire acondicionado que tanto tememos.


Foto del día: en una obra.



martes 19 de mayo de 2009

Ya estamos en Buenos Aires

Que conste que lo advertí cuando me dijeron que tenía que venir aquí. Pero no me hicieron caso, y allá fuimos (o acá vinimos, según se mire).

Ni si quiera hubo que esperar a llegar a Buenos Aires, nada más entrar en el avión empezamos a apuntar maneras cuando nos dieron los neceseres. A Fernando le faltó tiempo para ponerse los calcetines en las orejas (emulando sin duda al gran Eduardo en aquel mítico vuelo de Air Europa de hace dos años) y yo (que se me van los pies detrás de la música) los tapones de los oídos en la nariz. Claro que Fernando jugaba con ventaja: desde nuestras posiciones, a él sólo le veía yo, pero a mí me veía todo el pasaje (yo estaba en el asiento 2A). La persona que se sentaba a mi lado ni se lo pensó dos veces: antes incluso de despegar se cambió de asiento, a uno que había libre (curiosamente a la otra punta de la cabina)… no lo entiendo.

Bueno, el caso es que salimos de Madrid pasadas las 10 de la noche, asientos en el piso superior de un flamante B747 de Aerolíneas Argentinas, y llegamos sin novedad (aunque algo agitados) a eso de las 5 de la mañana. La manta de Aerolíneas es bonita de diseño, pero sigue siendo un imán de electricidad estática. Bueno, al menos tapará el sofá de la habitación.

La prudencia (o el descuido, según el caso) nos aconsejó en esta ocasión no traer nada de comer, y más de uno lo agradeció cuando fue parado y le registraron la maleta. Yo, por suerte, estaba en la otra máquina, y huí como una rata mientras los perros de presa mordían a Fernando (ya aprendí la lección en Angola), así que no escuché lo que pasó. Pero he juntado testimonios y artículos de prensa, más lo que busqué en google, y más o menos este fue el diálogo entre el agente de aduanas y Fernando.
- Cheeee….. ¿vos que llevás en la valija, que parecen puntishos negros?
- Estoooo…. Tarjetas de memoria CF, de mi empresa.
- ¿Tarjetas qué??...
- Sí, son tarjetas de memoria, que me ha dado mi empresa, aquí tengo una carta de autorización firmada por el pre...
- Favor de abrir la valija.
- sidente de mi… ¿Cómo?
- Tengo que ver las tarjetas ceefefe esas.
- <-mute on>mierda<-/mute on>Sí, claro, sin problema…. ¿Vé? Son inofensivas tarjetas que hacen las veces de disco duro para un ordenador que no tiene. De esa forma, cuand…
- Chee… aguarde acá, ahora vengo.

Mucho más tarde de lo que un español considera “ahora”, el tío regresa con otro individuo casi como él, pero de diferente uniforme.

- Oiga, cuéntele a este lo mismo que me ha dicho a mí, lo de la tarjeta cefece
- Que no, que son tarjetas CF, tienen un programa que necesitamos para…
- Cheee… pero voy a tenerle que cobrar por esto
- <-mute on>Ya salió el dinero<-/mute on>Ale, venga, dígame cuánto.

Y todo quedó en un susto un poco caro, del que nos reímos cuando llegamos al zulo (nuestra casa durante los dos próximos meses). Está situado en el Edificio Central del Correo Argentino, el Palacio de Correos. Que pena, en otro post lo describiré más detalladamente, pero medio abandonado.

Y de ahí nos fuimos al hotel, el mismo de la última vez. Aunque con una salvedad: en mi apartamento hay un mueble diferente. Lo descubrí cuando inspeccionaba el salón: ví un mueble con forma de armario de dos puertas que llegaba casi hasta el techo, con un cristal que cubría todo el frente. El cristal de espejo se dividía en dos, dando forma de puertas. Pero había algo que no me encajaba: el agarradero para abrir las puertas estaba muy alto, tenía que levantar el brazo para alcanzarlo. Y sólo abría una puerta. Bueno, “la otra será manual, desde dentro”, pensé. Fui a la maleta y volví con los jerséis, las camisas, el manojo de calcetines que traje unos zapatos, el emplazamiento de ese armario era perfecto para todo ello. Desde mi posición, el montón de ropa que llevaba no me dejaba apenas ver el armario, pero agradecí que el agarradero estuviese tan alto, ese sí lo veía.

Lo agarré y tiré para abrir la puerta.

Al principio costó un poco por que estaba duro. Pero decidido a dejar toda la ropa en el armario haciendo un número mínimo de viajes (los zapatos comenzaban a balancearse peligrosamente en el montón de ropa que llevaba en brazos y amenazaban con caerse) volví a tirar, esta vez fuertemente. Y durante unas décimas de segundo tuve la sensación de que algo no marchaba de la forma que yo esperaba. El caso es que, juraba que el movimiento de la puerta no era de izquierda a derecha, si no… de arriba hacia abaj…

¡PUM! Todo se me hizo negro de repente, cuando la cama plegable se me vino encima. Lo último que recuerdo es la ropa saliendo disparada por los aires, mientras los zapatos se me clavaban en la cara cuando, debido al peso, la cama me calló en la cabeza y me la aplastó contra ellos. Naturalmente eso no acabó ahí, porque perdí el equilibrio y caí al suelo, mientras la cama venía detrás mío. Afortunadamente no se abrió del todo y no me aplastó, aún me pregunto cómo tuve tanta suerte.

En fin, ¡Seguiremos informando!

Pd. Dos fotejos para ir abriendo boca. El zulo, en sus comienzos. Sí: es tan desolador como parece.



No ha habido que esperar mucho para abrir el espacio titulado "fotos absurdas". La primera: un paso de cebra... digamos... no apto para minusválidos.

sábado 16 de mayo de 2009

Tic, tac... tic, tac...

Tic, tac, tic, tac. El tiempo pasa.

Tic, tac, tic, tac. El lunes se acerca.

Ajenos a esta peligrosa realidad, los empleados del Plaza San Martín viven despreocupados. El responsable de Seguridad del hotel sorbe mate tranquilo, mientras la recepcionista se cree segura dentro de su micro mundo que lo componen los seis metros cuadrados del mostrador de Recepción. La señora de la limpieza hace tiempo que no da gracias al cielo de sólo tener que hacer la cama y poco más, los tiempos en los que debía limpiar cocinas enterradas en desperdicios y restos de comida hace ya tiempo que se olvidaron.

Tic, tac, tic, tac. El tiempo pasa, el lunes se acerca.

La Parolaccia abre sus puertas un día más, creyendo que será un lunes como otro cualquiera. Atrás quedaron aquellos tiempos de holocausto en el que unos insaciables devoradores gallegos venían y arrasaban con todo. No fueron tiempos fáciles, como lo demostraron las botellas vacías de champagne que llevó semanas retirar, ni los seis meses de terapia intensiva que Marcelino el camarero necesitó para salir adelante (pobre, no ha vuelto a ser el mismo, aún va por ahí con la bolsa de plástico en el bolsillo para los ataques de pánico que le entran cuando escucha las palabras “¡Más vino!”).

Tic, tac, tic, tac. El tiempo pasa, el lunes se acerca.

Las cajeras del Disco ayudan a llenar las bolsas con la comida comprada por sus clientes. Dice la leyenda que hubo un tiempo en el que unos desconocidos con acento raro venían a menudo. La sirena rompía la calma para indicar que todos los niños debían esconderse y cerrar las puertas y ventanas de las casas, pues nunca se sabía qué iban a llevarse para cocinar. “¿¿Las cuatro docenas de huevos son suyas, señor???”, se solía escuchar…

Tic, tac, tic, tac. El tiempo pasa, el lunes se acerca.

La dependienta de “Costumbres criollas” ojea un catálogo de camisetas del mes pasado. La tranquilidad reina en el ambiente, como siempre. Ya casi no se distinguen en las mesas los zarpazos que jura (y perjura) la anterior empleada que hicieron durante su turno unos ogros. Pobre, ahora no sale nunca de su casa y duerme sin sábanas, tiene pesadillas: sueña que la envuelven en una empanada y se la comen.

Tic, tac, tic, tac. El tiempo pasa, el lunes se acerca.

miércoles 17 de septiembre de 2008

Epílogo: unas fotos

Una foto aerea de Luanda. Prácticamente toda la ciudad es así. Esta foto está subida a 3800x2500 a propósito, para que podáis hacer zoom y ver en detalle cómo son las casas.



Segundos después de despegar de Luanda



La aproximación final a Lisboa es sorprendente, el avión va rascando la panza en los edificios colindantes al aeropuerto hasta prácticamente llegar a pista (la foto con el zoom a la chica en la ducha del edificio del fondo me la guardo).



Uno de los cuatro motores Snecma CFM56-5C2 del avión.


Fuselaje del avión en el que vinimos


martes 16 de septiembre de 2008

Despedida y cierre

Ya estoy en casa. Y los lagrimones que me caen son del tamaño de puños, por varias razones.

En primer lugar, por el cocido madrileño que me he comido hoy en casa de mis padres. No digo nada más por que no hace falta. Lo más valioso que tengo en mi casa ahora mismo no es la televisión ni el ordenador: son los tres termos que hay en el congelador con otras tantas raciones de este cocido, que ha sobrado.

En segundo lugar por el aspecto de mi casa. Parece un hospital robado. Las maletas están abiertas en el suelo con toda la ropa alrededor, como si una bomba hubiese explotado dentro y la hubiese desparramado por todo el salón. Recogiéndola he encontrado hasta un corcho de una botella de vino, detrás del sofá. ¿Cómo diablos habrá terminado allí?... Ah! vale, ya recuerdo...

En tercer lugar por la patética, insulsa y pequeña televisión de 26’’ que tengo en el salón. ¡Me cuesta ver las arrugas de Willson, el amigo de House! En la televisión de 52’’ de Talatona las personas se veían en tamaño real. Creo que es lo único que echo de menos de allí.

En cuarto lugar por que el triste aspecto de la manta de la TAP que he mangado. Me da vergüenza hasta tenerla en el coche para que no se manche.

En quinto lugar, por el segundo comentario de mi madre al verme después de un mes: “¡Estás más lustroso que cuando te fuiste!”. Lo que en el argot de las madres sólo quiere decir una cosa: “estás más gordo”. Y es cierto, me he traído dos kilejos de más.

En sexto lugar, por haberme levantado esta mañana de la cama sin tener que quitar ninguna red que me proteja de ningún bicho chupa sangre volador.

Pero sobre todo, lo que más me duele, la razón que no me deja dormir por las noches ni pensar durante el día, es por haber sido derrotado por Jorge: sabía que yo tramaba algo antes de irme (como ocurrió con las tres alarmas seguidas que le dejé programadas a las 6 de la mañana, cuando me vine a Madrid en Agosto y él se quedó allí), así que me mantuvo entretenido con complejos y grandiosos juegos malabares hasta las 3 de la mañana (el coche al aeropuerto salía a las 5, dos horas más tarde). Por lo que no me dio tiempo a ejecutar mi plan maestro y finalmente él abrió la puerta de su habitación el lunes por la mañana con toda normalidad y sin que le pasase nada, y el extintor de la escalera de la casa continuará al 80% (el 20% restante lo utilizamos una noche… ¡que! ¡No puedo vivir en una casa sin comprobar que los extintores funcionan!).

En fin, que esto se acaba, sólo me queda colgar algunas fotos que hice en el viaje. Cuando las pase de RAW a JPg las subo.

jueves 11 de septiembre de 2008

Cine de Barrio

Epílogo
¿Qué fue de…?


- Carmen. Alias Carmenchu. Alias Carmen “de España”.
El paradero de Carmen sigue siendo un misterio, años después de la finalización de las elecciones en Angola. Tribus africanas aseguran haberla visto correr detrás de elefantes de la sabana, cámara de fotos en una mano y sujetándose la falda con la otra para no tropezar, mientras gritaba “¡Espera, elefante, espera, que sólo quiero fotografiarte!”.


- Jorge y Mariano. Alias Arzak & Argiñano. Alias Olla y Sartén. Alias Rasca y Pica.
El incidente con el extintor en casa obligó a retrasar su vuelta a España dos años, un mes y un día. Lo primero que hicieron al llegar a Madrid fue besar el suelo, lo segundo quemar algo.




- Marc. Alias El Valenciano. Alias El Navajas. Alias El Vegetariano.
Marc regresó al planeta Valencia aún con más problemas de alopecia, pues aseguraba que “no le volverían a ver el pelo en Angola”. Actualmente regenta una fabrica artesanal de gaitas escocesas y lo más moderno que tiene en su casa son las cuerdas de tender la ropa.



- Maritrini. Alias Red Wifi. Alias “la-maldita-Maritrini-se-ha-vuelto-a-reiniciar”. Alias “boca torcida”.
Maritrini no volvió a abrirse a ninguna conexión. La experiencia de servir las páginas web al equipo de Indra fue demoledora


- El desgraciado del quad de las 5 de la mañana.
Nunca más se supo de él ni llegaron a encontrar su cuerpo molido a palos.

lunes 8 de septiembre de 2008

Talatonismo

(Del lat. "talatonus electoralus").

Enfermedad crónica degenerativa propia del centro de África. Aunque oficialmente la OMS no ha declarado casos, se dice que los primeros brotes surgieron en el Alto y Medio Egipto, entre los esclavos que eran arrancados de su unidad familiar, llevados a miles de kilómetros de sus hogares y utilizados durante años para levantar las fastuosas pirámides y templos en honor al dios RA de la mitología Egipcia (indRA).

Pese a ser una enfermedad erradicada hace siglos, se cree que el ser humano no se haya totalmente a salvo de ésta. Algunos expertos llevan tiempo advirtiendo de un posible brote en el centro de África. La OMS ha llamado a la calma negado cualquier extremo en este sentido, sin embargo ya se han detectado algunos flujos migratorios que abandonan apresuradamente esta zona del continente Africano, calificados a priori como “casuales”.

Los síntomas abarcan un amplio abanico de posibilidades, y dependen de la persona, pero en general suelen ser de índole psicológica. Estos son unos cuantos:
- Pérdida de orientación espacial y temporal. Al enfermo le resulta difícil saber en qué día vive y la hora que es. Esto no es un problema por sí mismo, sin embargo puede derivar en desórdenes de tipo social y organizativo: comer impulsivamente a todas horas, no dormir lo necesario… En 1972, Remigio Gutierrez García recogió un autoestopista que vagaba ausente y con la mirada perdida por la cuneta de la T-122 (Talatona 122), tenía espasmos musculares y no hacía más que repetir una y otra vez “paso previos! Paso previos!”. No sabía en qué fecha vivía ni donde estaba. Aún hoy sigue internado en el Psiquiátrico la Buena Esperanza pero los médicos nada han podido hacer por él.
- Como consecuencia del primer síntoma pueden aparecer segundos más graves como: comportamiento errático y becerril. Donde va uno van todos, sobre todo si hay cuestiones serias en juego como la alimentación.
- Ausencia total de pudor y vergüenza. Se han dado casos de tribus que, ajenas a la presencia de la autoridad superior, se dedicaban a pasarse la pelotita y reírse a carcajada limpia.
- Se datan de casos de abstracción total, hasta el punto de ponerse a hacer puzles con el “yahoo puzles”, si bien es cierto que de pocas piezas por que si no resultan arto complicados (y aún así cuesta). En 1245, en una plantación de maiz de Luanda se recogieron fósiles de aspecto alargado y negruzco, del tamaño de un dedo. En un primer momento los expertos pensaron que se trataba de tacos de madera. Sin embargo, un análisis más exaustivo (entre otros, con el Carbono 14) demostró que se trataba de alimentos cocinados en sartén. Además, se observaron índices que se salían del medidor y restos de radiación. Esto explicaría la rápida desaparición de gran parte de las tribus nómadas hacia el año 245ac, las autoridades sanitarias coinciden en que una ingesta moderada de los elementos analizados hubiése provocado diarreas crónicas, dolores abdominales y acné juvenil.

- El enfermo o contagiado tiene accesos inesperados de risas y desvaríos profundos. Estos brotes son especialmente peligrosos, se ha demostrado que pueden llegar a ser contagiosos por vía aérea. Una vez contagiado el enfermo tiene un 80% de posibilidades de daño cerebral permanente, aunque si bien muchas neuronas se recuperan con el paso del tiempo se han dado casos de occidentales que no han podido rehacer sus vidas con total normalidad. En 1992, Antonia Pereira Pereira comenzó a reír por una caída de un camarero. Aún hoy en día no ha podido parar y los médicos no descartan pasar al golpe en la cabeza.
- Sequedad y paralización parcial o total del bulbo raquídeo, responsable del criterio del sujeto. Esto puede derivar en pérdida de elementos no tangibles como la alegría o la fe, con consecuencias impredecibles. En el año 1766 un grupo de esquimales rozó la locura total al adorar a un niño cantante que creció y se metió a mercenario. Poco después fue detenido por traficar con armas y drogas, e intentó rehacer su vida con poco éxito.

La OMS intenta apaciguar la psicosis que se ha desatado las últimas semanas con la aparición de nuevos casos, argumentando que los casos analizados proceden de otras cepas, y por lo tanto ya estaban así de perjudicados cuando llegaron a África, si bien este extremo no ha podido ser confirmado aún.

¡Seguiremos informando!


Una foto del zulo.

domingo 7 de septiembre de 2008

Día 3

Tercer día de elecciones, y esto parece una granja de engorde, como acertadamente la calificó Eduardo hace unos días. No hacemos más que comer y clasificar actas, comer y clasificar actas. Además, estamos convencidos que quién diseñó este edificio cometió el error de conectar los extractores de las cocinas con nuestras salas, y durante los dos meses que hemos estado aquí, horas antes de la hora de la comida nos llegan todo tipo de olores. Antiguamente mi favorito era el olor a azúcar quemada (señal de que ese día hay flan en el postre, y lo que es más significativo: que había llegado el nuevo cargamento de leche), pero a estas alturas ya me produce ciertos ardores de estómago y hasta nauseas.

Los datos ya han empezado a publicarse, y contrariamente a la previsión de los más pesimistas no hemos tenido que abandonar el país (aunque la previsión más optimista de algunos pesimistas era precisamente esa). 

En fin, que muchas actas por clasificar, mucho sueño por reponer y muchas ganas por volver.

¡Seguiremos informando!

sábado 6 de septiembre de 2008

Jornada Electoral, día 1.

Llevamos 24h de elecciones, de las cuales aproximadamente unas doce de escrutinio. Empezamos a contar votos hacia las 8 de la tarde del viernes, aunque dentro del caos que ha sido todo esto, algunos colegios no habían cerrado aún por que su apertura se había retrasado. Los datos llegan con cuenta gotas, llevamos escrutados el 8% aproximadamente, así que esto va para largo. Además, el número de incidencias (telegramas que llegan con datos erróneos, como sumas mal hechas o falta de información para asociarlo a una asamblea o municipio) es muy alto, como nos temíamos: aproximadamente el 60% de los telegramas que llegan son incorrectos y deben pasar a Incidencias, que decidirá si incluirlo en el escrutinio (y dónde) o desestimarlo definitivamente.

Así que ya hemos empezado con los turnos, por que esto va para largo: yo me marché hacia las dos de la mañana y he llegado hace un rato, y Jorge está durmiendo. Cuando he llegado mi jefe me ha dicho antes de marcharse a dormir (literal) “así que, si tienes ese juego o esa película que nunca has visto terminar, es el momento”.


¡Seguiremos informando!